Profesor Ferrari

MAGIA  SEXUAL  Y   TANTRA


La magia es el arte de manejar las energías universales, de la naturaleza y particulares.

Cuando hablamos de magia sexual, hablamos de un conocimiento acerca del uso conciente de la energía sexual en nosotros, un manejo normalmente desconocido, para el hombre cotidiano.
Hay varias claves en esto, y una es reconocer que somos el sexo, que la sensación sexual somos nosotros, es decir que no es algo separado, el sexo y yo, por ejemplo.  

El goce sexual es espiritual, aunque nuestra cultura lo ha degradado a un simple acto reproductivo, mecánico, a veces con cierto placer genital y en muy pocos casos, con un goce que va más  allá de lo orgánico, llegando a lo emocional, etc. Para el mago el   sexo  es  arte, es poesía,  es  música, éxtasis,  arrobamiento, devoción, adoración, entrega.  Y la clave está en el manejo de su energía sexual, la cual cuida como su propio ser, ya que allí se sitúa la imagen del hombre perfecto. Allí está el CRISTO. El que tenga oídos que escuche, porque acá si que hay sabiduría. Dentro de esa compenetración con lo mágico - artístico, uno comienza a apreciar la belleza del cuerpo,   como  manifestación de lo divino, como expresión de lo interno. Así la  mujer  es  la  Divina Madre, la eterna amante, Shakty, la esposa de Shiva.   El hombre  es Shiva, el Espíritu Santo. Algunos no entenderán  la relación entre  lo hindú y lo cristiano. Son en realidad expresiones de  fuerzas  internas que el hombre tiene a su alcance. El goce sexual, el momento de mayor intensidad,  son el mismísimo  Espíritu Santo y  la  Divina  Madre,  en  su manifestación física.

Antiguamente la  MAGIA  SEXUAL  era  enseñada en secreto, en los templos de iniciación, y según cuentan algunos adeptos, sólo se le enseñaba este arte  al discípulo  DESPIERTO.  Lo cual nos viene   a recalcar la  importancia  del  tema, y la seriedad con la que  debe de abordarse.

No  se trata  de  volvernos gimnastas  sexuales, sino de ingresar en un mundo de percepción y sensibilidad, que el hombre común  no accede.  Para  ello es menester cambiar la forma de pensar, y sentir, especialmente ésta  última. El ser humano actual, y sobre todo el que  vive en occidente, necesita modificar la estructura  de su pensamiento y sentimiento, para poder ingresar   en  los  mundos  internos,  donde el conocimiento y la vivencia  son  fenómenos directos, y no requieren evaluación, o discusión, no exigen toma de partido, sino integración  y plenitud.

La  absurda idea de tener una relación sexual lineal, donde ambos partícipes van en busca de algo, llamado orgasmo, pero que ni siquiera es como creen, el momento de mayor goce, resulta por demás limitadora, y por lo tanto nos aleja del EXTASIS SEXUAL.
El EXTASIS  es  una  experiencia incomunicable, es algo místico y a la vez sexual. Son dos aspectos de una misma cosa. La energía que produce el éxtasis sexual, es la misma que nos lleva al éxtasis místico.
Decíamos anteriormente que en la energía sexual está la imagen de nuestra perfección, lo que en la cábala se llama  el ADAM  KADMON. Cuando no perdemos la energía sexual, esta retorna hacia adentro y hacia arriba, para formar nuestros vehículos superiores de conciencia, los cuerpos internos.

Una vez formados estos cuerpos  internos, el hombre entra en una dimensión de la vida totalmente desconocida para  la humanidad. Pero la cristalización de este nuevo hombre es toda una creación, una creación que se asemeja a la formación del universo, ya que somos un universo.

La vivencia de lo sexual como una comunión espiritual con nuestra pareja nos permite fusionarnos con nuestro Dios interno, con la totalidad, con eso que nunca dejamos de ser, la ETERNIDAD.
La clave no es solo encauzar la energía hacia adentro, sino que se necesita de un estado del alma diferente  al cotidiano, por eso hablábamos de cambiar la forma de pensar y sentir. Además requiere que estemos enamorados de nuestra pareja, ya que como decía antes, esto no es una gimnasia sexual.
Con este arte amatorio estamos trabajando con la serpiente sagrada, la Divina Madre, KUNDALINI, que habita en el cóccix, en el chacra básico, adormecida, pero esperando despertar, cuando sienta los llamados del absoluto.

Toda la información existente sobre el tema enfatiza el punto de no eliminar la energía sexual, lo que ocurre en el hombre con la eyaculación seminal. Es de gran importancia  subrayar la idea oriental de que el hombre de occidente no conoce el orgasmo. Cree que esa sensación placentera  post-eyaculatoria es el orgasmo, pero no lo es. El orgasmo en oriente es el mismo éxtasis. Lo que siente el hombre común es la sensación de alivio que se genera cuando se desbloquea la  energía.

Cualquier energía bloqueada que se libera produce placer,  y por consiguiente es aceptada de buen  agrado, pero acá estamos tratando de ir más adentro, a las raíces mismas  de la comunión con lo divino, donde podemos participar de la sensación de EXTASIS.

Por eso decía  que no se trata solo de aplicar una técnica de no eyacular,o retener el semen, sino que se trata de una actitud interna, que nos permita fundirnos con la totalidad..  Si no experimentamos eso, no estaremos practicando magia sexual, sino un acto sexual más o menos rebuscado. Se trata  de transmutar el semen en energía creadora, sublimarlo, ascenderlo por la columna vertebral, llenando el aura con ese fuego divino, para comenzar una creación  interior.  Esa creación  nos  lleva a cristalizar nuestros vehículos internos, también llamados  CUERPOS  SOLARES, o  CUERPOS SUPERIORES.  Recordemos que existe un cuerpo astral superior, medio, e inferior. Esos cuerpos tienen su diseño en la energía sexual.  Cuando la serpiente despierta, comienza su labor de regeneración y creación de esos cuerpos.